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Nuevamente, a estudiar…

Los muchachos regresan al colegio y ya hemos pasado por la librería hemos adquirido para ellos sus textos y útiles escolares. Ya tienen las herramientas para que su labor sea desempeñada con éxito. Ahora, qué hacemos los padres para que sean buenos estudiantes…?

El estudio es una virtud y como virtud ha de considerarse como un conjunto de hábitos operativos buenos, es decir, comportamientos aprendidos que se ejecutan de manera casi automática, sin mucho esfuerzo intelectual. Eso es una virtud y eso es el estudio.

Siendo el estudio una virtud entonces descubramos cuáles son los hábitos que hacen a esta virtud.

Soñar. El mundo actual ha olvidado soñar, ilusionarse, desear un futuro y en ese mundo actual están nuestros jóvenes. Enseñémosles a soñar. Y es fácil, con preguntas sencillas: qué vas a hacer? Cómo lo puedes hacer mejor? Cuándo comienzas? Y muchas que la creatividad del padre pueda generar. Los sueños son el motor y la razón de ser de un buen estudiante. Sin sueños es fácil decidir por lo placentero…y dejar los ejercicios de Algebra para después… Es importante enseñarles a soñar y mostrarles, con alegría, qué vale la pena cualquier esfuerzo o sacrificio por alcanzar los sueños que se proponga…

Hablar bien del colegio. Es nuestro segundo hogar. Del ambiente que se genere en él dependerán muchas emociones que facilitarán la tarea de ser buen estudiante.

Diligenciar correctamente una agenda escolar. Primero lo primero. Se hacen las tareas que se dejan hoy y se estudia para la evaluación que se presentará mañana. Con un detalle: primero la tarea más larga o difícil, primero estudiar para la evaluación más larga o difícil.

La misma rutina de llegada a casa. Generar una rutina al llegar a la casa facilitará organizarse para una jornada de trabajo. Luego de llegar, comer algo, ponerse ropa cómoda, revisar la agenda, preparar textos y material correspondiente, y…empezar a trabajar. No soy amigo de los descansos previos a esta jornada de trabajo…estos dispersan la mente. Sin embargo, si se logra llegar al acuerdo de tenerlos, en un tiempo fijo, breve, y como parte de la rutina, son válidos. Pero repito, preferiblemente el descanso para el final de la jornada de trabajo.

Comunicar. Permitir que los hijos comuniquen con tranquilidad sus éxitos y sus fracasos permitirá conocer cómo los padres les podemos ayudar. Sin alarmarnos por los resultados no esperados que nuestra actitud sea de comprensión y de ayuda. Ante una situación de éxito debemos reconocer su trabajo. Tendremos otros momentos para consentirlo a él. Este es el momento de reconocer la calidad de su trabajo y el valor que tiene siempre hacer el esfuerzo oportuno.

Si los resultados no son los esperados: preguntar. ¿Qué te pudo haber ocurrido? ¿Qué piensas que te pudo haber pasado? ¿Cómo te puedo ayudar? ¿Para cuándo preparamos la nueva evaluación? Preguntas que nos permitan conocer si falto estudiar para entonces hacerlo y si falto calidad en el estudiar, entonces buscarla.

Lo interesante de la virtud del estudio es que a través de ella nos podemos conectar con la formación de muchas otras virtudes que harán de nuestro hijo una mejor persona: el orden, la responsabilidad, la fortaleza, la perseverancia, la paciencia, la tolerancia, la diligencia, la pulcritud.

El estudio es la mejor excusa para hacer de nuestro hijo un hombre o una mujer excelente.
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