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ETAPAS DEL AMOR: EL MATRIMONIO Cuando el amor ha evolucionado al punto en que se quieren y se entienden, en el que no sólo se gustan como varón y mujer sino que se gustan como esposo y esposa, con la disposición de servir al objetivo del otro, es cuando la decisión apunta a un matrimonio feliz. La etapa del noviazgo invita a la pareja a querer estar sólo y siempre con la persona amada, abiertos a la vida y desear su bien. Y ante esta invitación sólo tiene dos alternativas: continuar indefinidamente su noviazgo iniciando una relación de convivencia manteniendo la relación a un nivel de deseo, es decir, una relación solamente afectiva que terminará cuando el deseo se termine. Y el deseo es un acto afectivo no voluntario. Estar sólo y siempre con el otro hasta cuando el deseo termine. La segunda alternativa es concretar una unión exclusiva y permanente, no simbólicamente sino realmente. Esto implica un acto afectivo voluntario y consiste precisamente en casarse. Casarse es dar respuesta y concretar en un solo instante la propuesta de la naturaleza de la sexualidad y del sentimiento amoroso de enamoramiento a una unión esencial total, sólo contigo, y una unión existencialmente total, siempre contigo. Una unión esencialmente total, sólo contigo, es exclusividad. Es entrega total al bien del otro, a la vida. Una unión existencialmente total, siempre contigo, es para toda la vida. Es entrega para siempre. Es compromiso total, en las buenas y en las no tan buenas. Aceptar este compromiso exige definitivamente amar, dar, ser feliz dando cariño, afecto, comprensión, tolerancia, aceptación, que la pareja sea el uno en el otro de cuerpo y de mente. |
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