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Y QUE NADA SEPARE EN EL MUNDO UN HOGAR SOÑADOR El primer pensamiento, al leer esta invitación: "...y que nada en el mundo separe un hgar soñador"
es la infidelidad. Esa infidelidad del "otro" o de la "otra". Esa
infidelidad, triste, todas las infidelidades son tristes, en la que una
persona se interpone en la felicidad de una pareja, en la felicidad de
un hogar. Los motivos para esta infidelidad son muchos, son
variados, y en estas situaciones hay responsabilidad en los dos. Uno la
tendrá más que el otro, pero hay responsabilidad en los
dos.
He dicho que es el "primer pensamiento" porque hay otros tipos de infidelidades. Ser infiel es no ser fiel, es no cumplir con sus compromisos. Siendo esto la infidelidad cuántas personas están dejando de cumplir con sus compromisos porque están siendo fieles otra cosa. Por ejemplo, un computador en la casa ha hecho que algún miembro de la familia ya no sea fiel, ya no cumpla con sus compromisos; la televisión también ha hecho que algún miembro de la familia ya no cumpla con sus compromisos; el trabajo, los amigos... Nuestra fidelidad en el matrimonio está estrechamente vinculada con el compromiso que tenemos con cada uno de los miembros de esa familia. Y el mayor compromiso que tenemos es el compromiso de amar, y de amar hasta que la muerte nos separe. Hemos dejado de dar tiempo, hemos dejado de dar atención, hemos dejado de dar cariño, de expresarlo, porque estamos siendo infieles, porque traicionamos nuestro compromiso con un computador, con el internet, con un televisor, con unos amigos... Si faltamos a ese gran compromiso de amar faltaremos a otros compromisos, incumpliremos los deberes que hemos aceptado por amor. Y estos elementos han entrado a nuestro hogar con nuestro permiso, con nuestra aceptación, nosotros les hemos abierto nuestras puertas. Y siendo así debemos entender que somos nosotros quienes controlamos la situación. Somos nosotros quienes debemos poner y ponernos las reglas de juego en cuanto a la atención que vamos a prestarles a estos visitantes y residentes de nuestro hogar. Depende de nuestra voluntad, de nuestra capacidad de decir que si o de decir que no, depende de la jerarquía personal de nuestros valores: primero Dios, segundo Famillia, tercero trabajo...¿? depende de nuestro concepto de amar que permitiremos o no que estos visitantes nos seduzcan y traicionemos lo importante, traicionemos el amor, el verdadero amor. Atentos a revisar, a estar pendientes de qué tanto somos fieles. Qué tando estamos comprometido con nuestro proyecto de vida familiar. |
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