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El ejercicio de la autoridad Javier
es un gran amigo que tengo desde hace ya varios años y se ha casado este con
Alicia, una excelente mujer. Han tenido
un hijo y ellos, muy particulares, han decidido ponerle por nombre Alier. Seguramente han querido transmitirle a su
hijo su esencia y Alier tiene un significado, tiene una raíz, allí está Alicia
y allí está Javier. Lo notaron, Ali de
Alicia y Er de Javier. Alier tiene una
raíz. De manera similar las palabras en
nuestro español tienen una raíz que hace darle un significado específico a esa
palabra. Conocer esa raíz orienta
encontrar el concepto que yace detrás de esa palabra.
La
palabra Autoridad, como todas, tiene raíces que facilitan entender el verdadero
significado. Es así como la Autoridad de
los padres puede ser aclarada desde su etimología, derivada de auctor, y este, a su vez, de augere (aumentar, hacer crecer): vendría
a ser la fuerza que sirve para sostener y acrecentar.(1) La autoridad de los padres es una influencia
positiva que sostiene y acrecienta la autonomía y la responsabilidad de cada
hijo.Ahora, hablar de autoridad genera una imagen de superioridad, de poder, de subordinación, con una connotación nociva para el verdadero sentido, la verdadera intención y significado que tiene Ejercer la Autoridad. Nuestro medio relaciona muy fácilmente autoridad con atropello, con excesos, con autoritarismo y ya veremos que Ejercer la Autoridad no implica de quienes actúan vivir estados de stress. En este sentido hay muchas diferencias y también muchas similitudes entre Ejercer la Autoridad en la empresa y Ejercer la Autoridad en la familia, con los hijos. Sin embargo un análisis de lo que ocurre en la empresa nos puede facilitar entender lo que debe y puede ocurrir en el hogar, con nuestros hijos. Hagamos un análisis de algunos detalles. Recurramos al recuerdo de esos estados emocionales que nos generan algunas situaciones que evidencian el ejercicio de la autoridad en la empresa. Recordemos cuál es el jefe a quien respetamos, valoramos y queremos, es acaso el jefe gruñón, gritón, perseguidor, cantaletoso, incoherente, desconfiado, o es acaso el jefe firme, comprensivo, exigente, humano, que lo escucha, con quien usted puede dialogar, que habla? Hemos visto cómo con algunos jefes es suficiente un gesto y ya sabemos qué indicación hay detrás de ese gesto, que cuando ha pedido el informe para las tres de la tarde, faltando 5 minutos ya lo tiene sobre su escritorio y no ha gritado ni generado situaciones estresantes en la empresa. Cuál de estos dos jefes quiere tener usted? Cuál de estos dos jefes quiere ser usted? Esta situación es similar en el hogar. Conocemos y hemos sido testigos de actuaciones de padres de familia como las de aquel jefe gruñón, perseguidor, cantaletoso, incoherente, desconfiado, y hemos sido también testigos de los resultados en sus hijos por esta actuación. Igualmente hemos sido testigos de actuaciones de padres de familia como las de aquel jefe firme, comprensivo, exigente, humano, participativo y hemos visto los resultados en sus hijos por esta actuación. Qué padre de familia
es usted hoy?, En qué padre de familia se quiere convertir mañana? Pero no nos preocupemos.
Para que aquel buen jefe haya llegado a ese
comportamiento debió aprenderlo, alguien se lo enseñó. Existen infinidad de cursos para ser buen
jefe, para ser líder. En la universidad se han preocupado porque esto sea así.
Existen grandes especializaciones y maestrías para llegar a ser un líder en la
empresa, para ser un gran y buen jefe. Nadie nació siendo buen jefe, se
aprende. De igual manera, nadie nació
siendo un buen padre, se aprende. Lo que significa que llegar a ejercer una
autoridad correcta en la familia se puede aprender. Ya existen cursos para esto. Muy pocos, pero existen. Luego es importante
superar una primera limitación en el ejercicio de la autoridad en la familia,
la ignorancia.
(1) Muñoz Alonso, A.: “Autoridad”, en Gran Enciclopedia Rialp, Tomo III, pág. 469. |
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