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Estudiar sobre el amor

“Mujer que no moleste, tiene amante o es un hombre” es un dicho popular para mostrar la duda generalizada ante una pareja que vive feliz. Ante la pareja que ha logrado superar todas las circunstancias propias por las que debe pasar una pareja que se ama, que se está conociendo y que quiere la vida de pareja para toda la vida.

Ante esta situación, me interesado por encontrar cuál es esa razón que hace que  una pareja, que una familia, permanezca para toda la vida, como está establecido, hasta que la muerte los separe.

Fue así que por mi labor profesional me interesé por revisar lo que un padre de familia debe hacer para hacer uso correcto de la autoridad que su papel le implica. El tema de “La autoridad en la familia” me llevó al análisis de los requerimientos que un padre de familia debe cumplir para hacer con excelencia este ejercicio.

Me encontré con las virtudes. Encontré que un padre de familia debe desarrollar una serie de virtudes humanas que le facilitarán, definitivamente, el ejercicio de la autoridad. La paciencia, la reciedumbre, la tolerancia, el respeto, la responsabilidad son virtudes que deben ser parte de la vida de un padre de familia que quiere hacer un ejercicio adecuado de su autoridad.

Esto me llevó a una situación preocupante. Como están las cosas en la actualidad, estas virtudes, mas unas que otras, son escasas en esta generación de padres, con hijos que viven en las albores del siglo veintiuno, luego qué futuro espera a nuestros hijos?. 

No es muy difícil encontrar casos que demuestren esta situación. El aumento de jóvenes involucrados en el consumo de drogas, en el pandillismo, en embarazos no deseados y en tantas otras situaciones que dejan ver que una vez tuvieron un padre de familia que no ejerció con excelencia su papel, su autoridad.

Encontré para esto unas respuestas que he compartido en mis seminarios y talleres, unas actitudes fáciles de incorporar en la vida del adulto padre; actitudes que han logrado rescatar relaciones quebradas y desarrollar hijos con futuro. Sin embargo observaba en un buen número de familias que no era suficiente tomar unas actitudes frente al ejercicio de la autoridad con los hijos, que aparecían dificultades en el proceso de formación de virtudes humanas en los padres, que se necesitaba de algo más que una fórmula mágica que resolviera la situación.

Pensando en esta situación y compartiendo mi inquietud con mi esposa y en un tono tranquilizante, levantándose de la comodidad de la silla en la que estaba me responde mientras se aleja: …  “mi amor, es que yo te amo”. La respuesta me inquietó. Porque recordaba que unos días antes habíamos discutido, como cualquier otra pareja, sobre temas económicos. Y algún otro día la discusión fue por alguna interpretación equivocada de un mensaje: quién no ha tenido dificultades de comunicación?. Y cuántas otras dificultades más hemos tenido y hoy ella me dice que me ama. Con 20 años de matrimonio también puedo decir que la amo.  Aquí encontré la respuesta a mi pregunta.  Es el amor.

Es el amor el que hace que como padre haga lo que tenga que hacer. Es el amor que hace que como esposo haga lo que tenga que hacer.  Es en el amor donde crecen hijos sanos, parejas felices, familias exitosas. Familias que disfrutan de estar juntas, que disfrutan de la lucha de cada día por encontrar la solución a sus dificultades económicas, de comunicación, de relación, de educación de los hijos.

Es por esto que cuando unos padres vienen a mi con dificultades en la educación de sus hijos mi primer pregunta a estos padres es: ustedes, cuánto se aman? E iniciamos un curso sobre el amor.  Porque para amar debemos estudiar.